martes, 14 de junio de 2016

Futbol globalizado, alcohol y emociones

Por: Mario Castillejos (14 junio 2016)

Peor que unas viejas películas hollywoodenses de los 80, donde agentes de la KGB y Scotland Yard se aniquilan con sofisticadas armas de destrucción masiva, las batallas callejeras desarrolladas en los alrededores del Puerto Viejo de Marsella dejaron un saldo oficial de 35 heridos, un inglés internado tras sufrir un paro cardiorrespiratorio y ocho detenidos.

En consecuencia, el comité ejecutivo del organismo que dirige el futbol europeo tuvo que hacer a un lado las preocupaciones de posibles ataques terroristas para poner mano dura contra la plaga de "hooligans", amenazando con expulsar del torneo a Inglaterra y Rusia si sus aficionados repiten los actos vandálicos que protagonizaron antes, durante y al finalizar el encuentro entre estas dos selecciones.

El desprecio por todo aquello que nos resulta extraño, el amor por el alcohol y un juego de apariencia primitivo que lucra con las emociones de la gente, ¿en que otra cosa puede terminar?

Tampoco se requiere de muchos rotos por la vida, los acontecimientos de Orlando fueron causados por un solo dedo en un gatillo.

El futbol como fenómeno social sigue creciendo. Lo que empezó como un juego practicado por los pobres, se ha convertido en toda una industria de ricos, como lo apunta Valdano.

Y ahora que estamos inmersos en dos torneos separados geográficamente por el Océano Atlántico, sólo ayer nos tuvimos que organizar para ver por lo menos un partido entre el menú compuesto por el España- República Checa, Irlanda-Suecia, Bélgica-Italia, México-Venezuela y Uruguay-Jamaica, aunque las plataformas de comunicación, sobre todo el internet, nos mantuvieron en línea con cada detalle desde nuestro teléfono móvil. ¿Qué otro evento o noticia en este planeta acaparó más interés?

En un mundo en donde las barreras cada día son menos, la misma identidad de las personas se torna global. Y así como un joven alemán se viste igual que un mexicano o argentino, en el ámbito del futbol descubrimos que ahora la selección alemana pretende jugar como España, los ingleses ya no ponen la pelota en el aire y la mantienen al ras de pasto como si fueran sudamericanos, los brasileños tienen intensidad y aplicación táctica como si fueran italianos y los italianos dejaron el "catenaccio" y pretenden jugar como Holanda.

A todo esto, yo me pregunto: ¿a qué intenta jugar la Selección Mexicana del "mil máscaras" Carlos Osorio?

PD. "Estoy convencido de que a mi nieto lo desvelará una camiseta de su equipo, porque la fascinación que producen los héroes ya tiene más fuerza que el juego mismo. Mi nieto no sabrá que en el instante en que compre esa camiseta, pasará de hincha a cliente para activar un negocio cada vez más grande". Jorge Valdano.

Lo escrito, escrito está.