lunes, 13 de junio de 2016

Mismo futbol - Columna San Cadilla Mural - 13 Junio 2016

Mismo futbol

Después de una semana llena de Draft, afortunadamente ya tenemos futbol hasta para llevar.

Digo, ciertamente al tiempo que me siento en Disney con tantos partidos, no debo negar que de pronto me empiezo a estresar al no poder controlar mi verdadero deporte favorito: el zapping.

Pues viendo tantos juegos me queda claro que el futbol es más que similar en todos lados y saco algunas simples conclusiones.

En las primeras rondas de los torneos se dan juegos aburridos porque los equipos arriesgan poco, los grandes están batallando con los chicos y los árbitros han sido superados por la tecnología.

Las "pastillitas" en forma de cambios al reglamento que han ordenado los viejitos de la International Board no están nada cerca de lo que necesita verdaderamente este deporte.

Y, obviamente, eso hace que el sospechosismo crezca cada vez más porque el aficionado tiene muchas repeticiones para comprobar que existe un error humano arbitral y ahí entra la duda de si es por incapacidad o corrupción.

A mí díganme anticuado, pero sigo creyendo que son fallas no premeditadas y no hay consigna para favorecer a un equipo, al menos en el 95 por ciento de los casos, aunque no niego que hay veces que me dan muchas ganas de dudar.

Porque si la aplicamos como el presidente de la Federación Uruguaya, Wilmar Valdez, quien dijo que la Copa América estaba servida para México, entonces no sólo lo está para el Tri, sino para Perú, Argentina, Ecuador, Estados Unidos o Colombia.

Terminó en bluff

A final de cuentas, todo fue una especie de ardid lo que se vivió en Chiapas con el amague de que los Jaguares iban a dejar la entidad para irse a San Luis, negociación que no se concretó porque nunca hubo una intención real de vender de parte del dueño del equipo, Carlos Hugo López Chargoy.

Lo que pasó fue que el Gobierno de Chiapas no andaba muy contento por los resultados deportivos y que a su vez el dueño de los Jaguares quería mayor apoyo económico para no pasar las de Caín con la falta de flujo, razón por la que dejó de pagarle algunas quincenas a los jugadores y personal.

Al ver que el Gobierno ya coqueteaba más con el proyecto del Tapachula, sobre todo cuando hubo posibilidades de ascender al estar en la Liguilla, la fórmula para presionar fue decir que el equipo se iba y que había el interés de empresarios potosinos, que en verdad crearon a un grupo de gente adinerada por allá para hacer una oferta, la cual López Chargoy nunca iba a aceptar porque lo que quería era la respuesta primero del Gober.

Así como hacen los promotores para inflar a un jugador al decir que lo quiere todo mundo, ahora sirvió para amarrar el apoyo y que los Jaguares se mantengan al menos otro año en Chiapas, eso si no se meten en problemas de descenso, digo, por aquello de que ya se salieron del huacal televisivo y se fueron con Grupo Imagen.

Negocio redondo

Pues aunque Ismael Sosa lloró, se negó y pataleó, finalmente se fue a los Tigres.

La transacción tardó en darse el miércoles porque los directivos de los Pumas se dedicaron a convencer al jugador para que aceptara, comprendiera y firmara porque era lo mejor para todas las partes.

Los Pumas necesitaban llenar su arcas, hacer un guardado y poner a salvo sus finanzas para no trabajar con números rojos y poder pagar la nómina.

La tran$a-acción rondó los 150 millones de pesos, un negocio redondo si pensamos que Sosa le costó 2 millones al cuadro auriazul.

Ojalá que esa lana en realidad la usen para sus Fuerzas Básicas y no se quede en alguna de las varias manos de intermediarios.

Y para el jugador, pues tendrá que resignarse con sus milloncitos porque las estadísticas dicen que es más probable que caliente la banca o la tribuna a que juegue constantemente con Tuca Ferretti, quien además ahorita está más enojado porque le chocaron su Ferrari que por la eliminación ante el Monterrey.

Mail: san.cadilla@mural.com