martes, 9 de agosto de 2016

El buen inquilino - Columna San Cadilla Reforma - 09 Agosto 2016

Anuncios
El buen inquilino

Para los que creen que Cruz Azul ya alista maletas para salirse del Estadio Azul, déjenme decirles que todavía no ha doblado ni siquiera el primer calzoncillo...

Más allá de que La Máquina aún no negocia con la familia Cosío, dueña del inmueble, los celestes están tan deseosos de continuar ahí que siguen poniendo de su bolsillo para tener su casa en las mejores condiciones.

Nomás para que se hagan una idea, me acabo de enterar de que llegó presupuesto al Azul para que le den una manita de gato, ya saben, un poco de pintura por aquí y por allá, además de algunos detalles de mejora.

Yo sé que en Cruz Azul son expertos en gastar dinero a lo menso, pero desperdiciar recursos en darle mantenimiento a un estadio que supuestamente van a abandonar, creo que ni los celestes caerían a ese nivel.

Y con todo y que el contrato de arrendamiento en el Azul se acaba en el 2018, parece que al menos los Cementeros están haciendo méritos para que los Cosío la piensen dos veces antes de echarlos y tirar el mítico inmueble.

Dejen entrar a Las De Azul...

El sábado pasado, todo Cruz Azul la pasó del asco, pero Las De Azul no necesitaron ver a La Máquina perder 2-1 con Xolos para que les arruinaran la tarde.

Luego de que Robin Álvarez, heredero del trono cruzazulino, decretó la extinción de Las Celestes hace unas semanas, Las De Azul, un grupo de seis chicas que en vez de bailar coreografías coordinadas nomás se mueven como en antro para animar a la banda de la lateral oriente del Estadio Azul, se presentaron puntualitas a las 14:30 horas para estar bien arregladas a las 16:00, en que el show (y el taco de ojo) empieza a un lado de la cancha.

Sin embargo, al ser apenas su segundo partido como grupo oficial de animación celeste, resulta que la seguridad del estadio las desconoció y no las dejó entrar.

De poco sirvieron las acreditaciones gigantes que llevaban colgadas y que, a todas luces, no eran aficionadas comunes y corrientes, pues no hubo fuerza, ni la del manager, para que ingresaran antes de que se les dibujara una mueca de enfado en sus angelicales rostros. Incluso, se escuchó decir al representante decir de mala manera que "alguien" está haciendo muy mal las cosas ahí.

A final de cuentas, casi 20 minutos después, pudieron ingresar y, afortunadamente, dejaron el coraje en los vestidores, porque a la hora de bailar lo hicieron como hace 15 días, aunque al final de la tarde, el equipo bailó también, pero con la más fea.

Mail: san.cadilla@reforma.com
Anuncios