lunes, 29 de agosto de 2016

Empates y respuestas

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Por: Mario Castillejos (29-agosto-2016)

Mientras que la pizarra electrónica decretaba empate para los equipos de casa, en la cancha ambos estuvieron cerca del precipicio.

En Pachuca, por ejemplo, los primeros 26 minutos fueron una fiel réplica del Monterrey superlíder: cuatro celestiales salvadas de Jonathan Orozco contra un disparo del maestro Cardona al poste.

Pero con la expulsión del "Chucky" Lozano y el local tirado a las cuerdas, Mohamed constató que Pabon no puede jugar encajado entre los centrales, que a la ausencia de Funes Mori sólo Aldo De Nigris sabe actuar como 9 fijo, que si a Edwin Cardona se le da el estatus de "importante", el colombiano responde con un 89 por ciento de precisión en sus pases con ocho disparos a gol y que, de alguna manera, Chará debe estar en la cancha.

Pero como el punto ganado fue manchado por la inferioridad numérica del rival, los Rayados no fueron capaces de liquidar las dudas que agobian a su afición.

En lo personal, cada que en casa o de visita estos Rayados alcanzan 21 remates a gol y aciertan 468 pases (cantidad atípica en la idea de Mohamed), el tono de equipo importante estará presente.

Del otro lado de la Ciudad, el equipo de Ferretti nos volvió a confirmar que las posibilidades de jugar mal siempre son mayores a las de jugar bien.

Aunque la pregunta es: ¿por qué sólo pasa esto en el Universitario ante equipos inferiores en el papel? La primera respuesta que escucho en las redes sociales es "exceso de confianza", la segunda, "falta de variantes", y la tercera, "le meten freno de mano cuando van ganando 1-0".

No dudo que cualquiera de las tres percepciones tenga un porcentaje de verdad, pero si sólo con un gol al alcance de pocos (tiro de Sosa desde fuera del área) se dobló parcialmente al conjunto de Marini, la pregunta la debemos reformular de la siguiente manera: ¿qué le faltó antes y después del gol a los Tigres?

De entrada, observemos una condición muy repetitiva en el equipo de Ferretti: de los 56 balones recuperados o interceptados frente al Veracruz, sólo 13 fueron en campo rival y sólo uno de éstos en los primeros 35 metros. Y el apunte lo hago porque un alto porcentaje de los goles durante los últimos 10 años en la Liga Premier se gestaron robando o recuperando la pelota en el primer tercio del contrincante (estadística de los autores Simon Kuper y Stefan Szymanski de Soccernomics). Frente a Pachuca, sólo fueron cuatro en esos 35 metros; en Toluca, tres; contra Jaguares, ocho; frente a América, cinco; contra Atlas, seis, y frente a Santos, otras seis.

¿Qué es más fácil, avanzar 80 metros con 11 rivales entre la pelota y la portería rival o 35 metros con sólo seis o siete adversarios entre los tuyos y el gol?

PD. "No iba a ser fácil. Nada importante lo es". (Los asesinos del emperador, Santiago Posteguillo)

Lo escrito, escrito está.
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