lunes, 24 de octubre de 2016

Columna San Cadilla Reforma | 24-10-2016



Nueva apuesta

Allá por el Pedregal de San Ángel la cosa se está poniendo candente. Más de un universitario está nervioso ante la posibilidad de que los casinos se metan hasta el corazón de la UNAM...

Muy pronto los Pumas anunciarán a los nuevos patrocinadores para sus playeras, y en la Rectoría lo último que desean es una apuesta muy arriesgada.

Crónica de un adiós anunciado

La salida de Tomás Boy es el claro ejemplo de un adiós anunciado.

Y es que no sólo fueron las palabras del presidente celeste Guillermo Álvarez las que ponían sobre la mesa su partida, sino varios factores que les contaré enseguida.

Boy poco a poco fue perdiendo la cordura y no sólo se desesperó, al ver frustrado que su Máquina no reaccionaba, sino que él mismo lucía abatido en las últimas semanas.

Los fantasmas del conjunto cementero fueron consumiendo al "Jefe" que, si bien no es precisamente un jovenzuelo, siempre había lucido lleno de carácter y con mucha energía. Pero en los últimos días, el rostro de Boy perdió fuerza, lucía demacrado y hasta dejó de bromear, dentro y fuera del equipo.

Por eso, después de la desastrosa eliminación en Cuartos de la Copa MX, el miércoles pasado, el "Jefe" amagó con irse, cansado de no ver resultados.

Sin embargo, fue uno de sus dos hijos, que lo acompañaron siempre en su estancia por el club, quien lo hizo recapacitar.

Boy entendió que tenía todavía la Liga para buscar una Liguilla y salvar el semestre. Pero luego de la estrepitosa derrota ante Puebla, Tomás supo que debía hacerse a un lado.

Todavía el preparador Sergio Martín se despidió del personal de comunicación del club; sus auxiliares Leandro Cufré y Martín Salcedo salieron serios, preocupados por su "Jefe"; y su hijo Claudio cruzó la cancha del Azul con los ojos llorosos, al ver cómo su papá se iba del inmueble serio, mudo, con un portafolios en la mano y entre algunas mentadas de madre lanzadas por aficionados que aún estaban en los palcos del estadio.

El cariño persiste

Ismael Sosa iba bien preparado en su regreso a CU para llevarse souvenirs de su ex equipo.

Después del pitazo final en el Pumas-Tigres, Sosa puso a chambear duro a los utileros del equipo regio, pues, como ya saben, tiene bastantes cuates auriazules y con todos quería cambiar playera.

Pues la orden resulto esa, lanzarse a toda velocidad al autobús y buscar todas las playeras que hubiera de repuesto para cambiarlas con sus ex de Pumas.

Ahí veían al utilero de Tigres ir y venir con el sol a plomo con tal de cumplirle el capricho al argentino, quien se dio su tiempo porque fue de los últimos en subirse al autobús cuando incluso el "Tuca" ya lo había hecho 

Mail: san.cadilla@reforma.com
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