jueves, 3 de noviembre de 2016

El caso Cardona



Por: Mario Castillejos (03-noviembre-2016)

Una vez que en las últimas semanas todas la escopetas tronaron sus cartuchos sin piedad sobre la persona de Edwin Cardona, el Club de Futbol Monterrey fijó su postura en voz de Duilio Davino:

"No es obligación de los no convocados asistir al estadio en los partidos de visita", "no cometió ninguna falta al reglamento (Edwin Cardona al ir a Cancún), tenía dos días libres".

Definitivamente que en los sentimientos de muchos aficionados y algunos periodistas, el viaje relámpago del colombiano no fue popular, pero las instituciones no se deben regir desde el corazón, aunque también entiendo que un espectáculo como éste, donde se lucra con la sensibilidad de la gente, de entrada, el uso de la razón tiene poca cabida.

Al final del día, si desmenuzamos todas y cada una de las acciones que se publicaron sobre Cardona, no encontramos alguna prueba documentada de indisciplina, aunque todas y cada una de esas notas estuvieron impregnadas de sesgos.

¿Que el jugador atraviesa por una baja de juego? Sin duda, pero de ahí a que sea un desobediente, insubordinado o rebelde, es muy distinto.

Y aquí es donde las instituciones y, sobre todo, los entrenadores que administran estos activos, deben ser muy cautelosos, porque si no aclaran públicamente el por qué una figura de este tamaño está siendo relegado a ni siquiera salir a la banca, las percepciones de quienes abarrotan los estadios, pero sobretodo las suspicacias de la prensa, sólo está siendo alimentada con los peores supuestos, poniendo en duda el profesionalismo del jugador.

En otras palabras, Mohamed debió salir un día antes del partido contra Necaxa a aclarar los motivos de su decisión, protegiendo de tal forma la imagen de la persona.

Y si para cumplir con el código de vestuario hay que mentir, Mohamed debió salir a mentir, acción que a la mayoría de la gente de futbol no se le dificulta cuando se trata de su persona.

Como circunstancia extraña, del otro lado de la ciudad, los Tigres también padecen la baja de juego de su estrella, André-Pierre Gignac.

A diferencia de los de El Barrial, el "Tuca" le viene brindando confianza al no dejarlo fuera de la alineación y tan pronto sintió que algunas voces pedían "banco" para el francés, Ferretti no dejó pasar tiempo y sacó el pecho con la siguiente declaración: "André no tiene que demostrarle a nadie, ni a mí, ni a ti, él tiene que buscar jugar bien y haciéndolo bien las probabilidades son mayores".

Ahí están las posturas de dos técnicos que padecen del mismo problema. Uno, respeta a muerte los códigos y, de esa forma, protege los activos de la institución. El otro se ha tardado en hacer pública su postura, es más, primero dejó que mataran las escopetas a su jugador.

¿Por qué? Sólo él lo sabe.

PD. "Hay que ser infiel, pero nunca desleal". Gabriel García Márquez.

Lo escrito, escrito está.
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