lunes, 14 de noviembre de 2016

La ilógica de Osorio



Por: Mario Castillejos (14-noviembre-2016)

Juan Carlos Osorio dio el primer paso para despojar a Ricardo La Volpe del exclusivo uso de la frase: "califiqué caminando".

Por años, nuestro orgullo nacionalista nos ha estorbado para aceptar que la selección de los vecinos del norte juega tan bien o mejor que la nuestra. De hecho, aun hay muchos que hasta hoy ni remotamente lo quieren aceptar. Aunque lo curioso del asunto es que éstos mismos ahora salieron a calificar la victoria en Columbus como "histórica".

La mejor conclusión la dio Andrés Guardado: "Si ganamos en Panamá, vamos a dar un golpe importante sobre la mesa".

No lo voy a negar, el colombiano seleccionador sigue sin ser de mi agrado. Pero en términos generales, el grueso de la prensa lo ha tratado de la misma forma que trató a Herrera, Vucetich, Meza, Sven o "Chepo" de la Torre.

Porque quién esté en ese banco, sólo alcanzará el reconocimiento de todos si y sólo si la selección despliega un juego lo suficientemente bueno para garantizar la instancia del famoso quinto partido.

Pero ¿estaremos frente a un desconocido genio del futbol? ¿O estamos frente a un entrenador incoherente? Para quienes sostienen que la victoria en si le da la razón a cualquier entrenador, les pido de favor que dejen de leer lo que sigue.

Minuto 28, México 1, Estados Unidos 0, Guardado se lastima y Osorio manda a Carlos Salcedo (defensa central) al campo, no obstante que en el banco tenía a Jesús Dueñas, Jonathan Dos Santos y Orbelín Pineda, tres volantes que por trayectoria emulan a la perfección la función que desempeñaba Guardado.

Pero el asunto no termina ahí, porque con la entrada de Salcedo, Diego Reyes que, para variar estaba dando lastimas, de lateral improvisado pasó a la central y Rafa Márquez, que inició de central, fue mandado a ocupar la posición del lesionado en la contención.

A partir de ese momento, México fue cediendo la iniciativa al local y a como los minutos avanzaban, Márquez fue evidenciando su falta de condiciones, al grado de conceder más de tres oportunidades de gol a los estadounidenses.

Y para confundirnos más, el futbol otorgó ese último tiro de esquina para que el veterano en plena decadencia se vistiera de héroe.

Con esto no pretendo demeritar el triunfo mexicano, mismo que en mi balance merecía ser de los nuestros antes que del local. Pero por enésima vez, me sigue sorprendiendo la alineación inédita con la que inició Osorio, pero aún más, la ensalada de ajustes que mandó por la lesión de Guardado, todos alejados de lógica. En fin, así se gestó ésta histórica victoria.

Si México repite en Panamá la intensidad que plasmó en Columbus, mínimo empata. ¿No cree usted?

PD. "Recuerda que no estas tratando con criaturas de lógica, sino con criaturas de emociones", Dale Carnegie.

Lo escrito, escrito está.
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