viernes, 20 de enero de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 20-01-2017



Rubens no se ha ido

Vaya descuido que tienen en la programación de la publicidad del América en el Estadio Azteca.

Resulta que en las pantallas gigantes del Coloso de Santa Úrsula suelen transmitirse los spots de patrocinadores de las Águilas, algunos con los propios jugadores como protagonistas, y pues me llegó el comentario que en casi todos los que pasaron previo al partido de Copa contra Santos aparecía ni más ni menos que el argentino Rubens Sambueza, como uno de los participantes principales.

Ya fuera en el anuncio de una cerveza o de unos teléfonos, ambas marcas patrocinadoras del club, el ahora jugador del Toluca casi se lleva el rol protagónico y, obviamente, cuando su imagen se vio en las pantallas, no tardaron ni tantito en sonar las rechiflas y recordatorios familiares cada vez que "Sambu" aparecía a cuadro con la indumentaria del América, cuando ya hasta jugó contra ellos, dejando en claro que el amor que le prodigaba la tribuna se acabó bien pronto.

Ni porque tuvieron más de dos semanas desde que inició el torneo se pusieron las pilas para actualizar los anuncios.

Habrá que ver si el 28 de enero, antes del juego contra Veracruz, ya me desaparecieron a Rubens... por el bien de todos.

Cancha de seres humanos

La Cancha 2 es un espacio que convierte en seres humanos de carne y hueso a los futbolistas intocables que los aficionados de Pumas ven desde lo lejos en el Estadio Olímpico Universitario.

A diferencia de sitios como La Noria o Coapa que son auténticas trincheras inaccesibles, la Cancha 2 de Ciudad Universitaria es un sitio al que puede llegar cualquier persona y el único impedimento para llegar hasta el sitio donde entrenan los auriazules es una reja verde que, no obstante, es paso obligado para volver al estadio, donde los jugadores dejan sus cosas y se bañan.

Esta combinación hace que el contacto de los aficionados con sus ídolos sea inevitable. La cosa es que en lugar de que suceda lo que cualquiera podría imaginar, que al salir los jugadores digan que tienen prisa y se vayan viendo al cielo, al contrario, todo mundo, y de verdad todo mundo, se detiene al menos tres minutos a tomarse fotos y firmar playeras a quien se lo pida.

Darío Verón, el más asediado usualmente, no tiene un "no" en la boca; Javier Cortés muestra la dentadura completa para las fotos de las chicas que esperan a los jugadores y hasta los recién llegados, como Nicolás Castillo, se avientan las sesiones fotográficas.

No sé si sean los árboles, la caminada o qué, pero ahí pasa algo singular... No estaría nada mal que invitaran algún día a entrenar a la Cancha 2 al América.

Mail: san.cadilla@reforma.com
Anuncios