lunes, 20 de febrero de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 20-02-2017



El nuevo mundo

Así como el español Hernán Cortés vino a descubrir la Baja California cuando exploraba México hace más de 500 años, Paco Jémez también está descubriendo territorios impensados en el futbol mexicano... bueno, más bien está descubriendo al Cruz Azul.

Y es que si a principios de mes se sorprendió por la polémica entre el asistente Alejandro Ayala y Jesús Corona, en la que el árbitro asistente encaró al portero celeste, salió tan sorprendido que dijo: "No lo había visto en mi vida. No sé si aquí es normal, no lo había visto y he visto futbol en muchos países", el sábado, en la derrota ante Atlas, también descubrió algo nuevo.

"Nunca había visto un equipo que haga tanto en el campo y esté tan abajo en la tabla. Se ve que tenía que venir a México para ver cosas que no había visto en otro lado", lamentó Jémez ante la falta de puntería de los delanteros cementeros.

Pues más o menos lo que ha visto es el pan nuestro de cada día para los aficionados al futbol. Que los árbitros se metan en polémicas con los jugadores o que los delanteros no le metan gol ni al arcoiris, es algo sumamente normal. Me preocupa todo lo que le falta por ver...

Lujo a domicilio

El sábado, Martín Rodríguez y otros jugadores de Cruz Azul recibieron la visita de un par de personas que llegaron al hotel de concentración de La Máquina minutos antes de que el equipo saliera rumbo al estadio para enfrentar al Atlas, para ofrecerles objetos de última moda, supuestamente de la marca Gucci -quién sabe si eran originales o no.

Al llegar, esperaron al chileno, quien no pudo revisar bien la mercancía porque Jémez le pisaba los talones, y le echó unos ojos de pistola para que acelerara el paso.

Los que sí disfrutaron y hasta comprar algunas cosillas fueron "Topo" Valenzuela, "Negro" Medina y Avilés Hurtado, quienes se concentraron con Xolos en el mismo hotel.

Platos rotos

Miguel Herrera salió debiendo más de lo que esperaba en el Pumas-Tijuana.

El "Piojo", además de enojarse porque su equipo dejó ir una ventaja de tres goles, no ocultó su molestia por la labor arbitral de Marco Antonio Ortiz, tanto que hasta daño el mobiliario de la sala de prensa.

Herrera estaba hablando fuerte de lo mal que se condujo el silbante que en uno de sus movimientos le pegó a la mesa con la mano y por ello tiró una pequeña pantalla de los felinos que estaba en el mueble.

Al ver esto, dijo inmediatamente: "¡Ya rompí esta madre! Luego me mandan la factura" y trató de acomodarla de nuevo en la base, lo que le costó un poco, pero al final pudo remendar su desplante.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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