domingo, 12 de marzo de 2017

Columna San Cadilla Mural | 12-03-2017



Una vida trágica

La muerte marcó al futbolista italiano Piermario Morosini (5 de julio de 1986, en Bérgamo).

Le tocó lidiar con el fallecimiento su madre; después, de su padre y, tiempo después, de su hermano, así que se quedó a cargo de su hermana, quien tiene discapacidad mental y física.

A pesar de la trágica historia de su familia, Morosini nunca perdió la sonrisa o las ganas de luchar en el campo, pero su corazón no le permitió pelear más y en 2012 murió mientras hacía lo que más amaba.

El mediocampista salió del Atalanta y luego del Udinese porque no recibió oportunidades, así que dio vueltas por varios equipos de la Serie B.

Fuera de la cancha era muy alegre y dentro de ella se distinguía por su espíritu de lucha, una bandera que tomó desde la adolescencia por los golpes de su vida.

Cuando tenía 15 años, Morosini perdió a su madre, Camila, y dos años después a su padre, Aldo, por lo que antes de la mayoría de edad era la cabeza de su familia, formada por su hermano, Francesco, y su hermana, Carla María.

"Son cosas que te marcan y te cambian la vida, pero al mismo tiempo te llenan de rabia y te ayudan a darlo siempre todo, para lograr aquello que también era un sueño de mis padres", declaró Morosini.

En 2006 debutó en la Serie A, con 19 años, con el Udinese, con el que sumó 5 duelos de Liga, pero volvió a la Serie B.

También vistió la camiseta de la Selección de Italia en categorías menores y ganó la Eurocopa Sub 21 de Suecia, en 2009.

Pero las desgracias volvieron, pues su hermano se quitó la vida y Piermario se quedó con su hermana.

A pesar de las heridas que llevaba en el corazón, mente y alma, Piermario siempre estuvo dispuesto, hasta que llegó un trágico sábado de abril de 2012.

En un partido del Livorno, en la Serie B, "Moro" se desplomó víctima de un paro cardiaco, a los 26 años.

Tras caer, Morosini todavía se puso otra vez de pie, pero volvió a desplomarse, al minuto 31 de juego en el que su equipo vencía 2-0 al Pescara.

"Me miró a los ojos cuando entró al vehículo. Morosini cayó, trató de levantarse, pero volvió a caer. Nuestro masajista se dio cuenta de lo que estaba pasando", dijo el administrador del Pescara, Danilo Iannascoli.

Los paramédicos hicieron el esfuerzo para salvarlo, pero fue imposible.

"Hicimos todo lo posible para salvarlo, pero nunca recuperó la conciencia", comentó el cardiólogo Leonardo Paloscia.

Pidieron el acceso de la ambulancia, pero llegó 3 minutos tarde porque el pasillo de emergencia estaba ocupado por una patrulla. Alguien rompió un vidrio del vehículo para moverlo. Esto generó una investigación por negligencia.

Acusaron a tres médicos y a un colegiado, ya que no había un desfibrilador para darle ejercicios de recuperación.

El futbol italiano guardó luto y algunos equipo retiraron el 25, número que utilizó "Moro" en su carrera.

Tras la muerte de Morosini, la preocupación era Carla María, pues por su discapacidad era imposible que fuera autosuficiente; ella era paciente de una clínica de cuidados especiales, la cual pagó su hermano hasta su muerte.

Antonio Di Natale, quien entonces jugaba como delantero del Udinese, comenzó un movimiento para auxiliarla.

"Mario era como un hermano para mí. Lo apreciaba de una forma especial, por todo lo que había sufrido y porque era un chico estupendo. Su hermana lo era todo para él, por eso pedí a todos los capitanes de la Serie A y la B que ayuden a la muchacha", declaró Di Natale.

El Udinese, a través de una ONG, encontró ayuda para mantener a la hermana de "Moro".

"Perdí a mi madre hace cuatro años y, como él ya había pasado por eso, me sentí muy cercano. Fue un excepcional compañero, lleno de vida. A pesar de todos sus problemas, siempre estaba a disposición del equipo. Ver por la televisión lo que le estaba ocurriendo fue un shock", agregó Di Natale.


Mail: san.cadilla@mural.com 
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