lunes, 29 de mayo de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 29-05-2017



Ojo ahí...

La transmisión de la Final, ayer por la tarde en el Estadio Chivas, no fue atinada en elección de tomas y algunas transiciones, fallos que suelen atribuirse al director de cámaras.

De pronto aparecía el pasto, o se repetía constantemente la misma toma de aficionados pidiendo el final del partido; se cortaron abruptamente algunos contragolpes para meter repeticiones, mismas que, además, solían pasarse mucho tiempo después del momento de la jugada.

El motivo, me cuentan, es que el encargado de la transmisión fue el equipo designado por la televisora por internet del club, que se negó a recibir ayuda de los dos grandes consorcios que pasaron el partido, uno para México y otro para Estados Unidos.

Aunque para aprender hay que equivocarse, hay eventos en que los errores se notan más y hay que evitarlos a toda costa, y si para ello te ofrecen ayuda, hay que aceptarla, ¿no?

Se aferra

Me cuentan que el ex arquero de Pumas, Alejandro Palacios, ha estado en estos días más triste que un aficionado tras perder una Final, debido, obviamente, a su salida -casi obligada- del cuadro auriazul.

El portero no quiere terminar su carrera y está viendo si puede colocarse en otro equipo. Habrá que ver si hay interesados o corre la misma suerte que su hermano Marco, que al sólo ser pretendido por el Tapachula del Ascenso MX, mejor prefirió parar y, después de un tiempo, retirarse.

La última de Romano

Mientras en América hay muchos pegando saltos de felicidad por la reestructuración del equipo, hay otros que, por más que lo intentaron, no lograron irse cubiertos de gloria.

José Romano, ahora ex presidente operativo de las Águilas, no tuvo esa suerte, al contrario, vivió un trago muuuy amargo durante la Final de la Categoría Sub 20 entre América y su archirrival Chivas.

Como ustedes ya sabrán, las Aguilitas perdieron en casa. Romano, quien vio parte del segundo tiempo pegadito a la cancha, pasó a recoger algo triste la medalla de segundo lugar, y cuando ya iba para fuera, todavía repartió algunos abrazos a los jugadores del Ame.

Pero cuando dejó la cancha, Romano lanzó una "lindura" al aire, se quitó de forma abrupta su medalla y les hizo una seña a sus hijos para que juntos pegaran la huida.

El directivo estaba que no lo calentaba ni el sol, medio se despidió de algunos presentes y adiós...

Esa fue la última escena de Pepe Romano como directivo azulcrema... Para recordar.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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