viernes, 26 de mayo de 2017

Del desánimo a la emoción



Durante 84 minutos, un auténtico Rebaño Sagrado le limó las garras a la fiera más salvaje del futbol mexicano en la Liguilla y se quiso poner la piel del tigre antes de matarlo.

Había herido al campeón de la Liga MX, al equipo de la década, con dos goles que además dejaron petrificados a los 41 mil aficionados en el Estadio Universitario.

Nada peor que ver al "anticristo" Alan Pulido provocar las dos anotaciones y conseguir una de ellas. Descalabró a la multitud y "Despacito" se puso a bailar al ritmo de Luis Fonsi.

Pero al minuto 84 André-Pierre Gignac se quitó el antifaz que le permitió ocultarse hasta entonces y con dos zapatazos le regresó la sangre al cuerpo a la afición auriazul.

Bastaron dos genialidades del crack francés en un lapso de tres minutos para despertar a un coro monumental, cuyo rugido enchinó la piel hasta el célebre Jerónimo Barbadillo, autor de gestas memorables en la misma institución.

Como sucede en el mes de enero con las "cabañuelas", los Tigres atravesaron todas las fases de su personalidad durante 90 minutos.

Del equipo que no sabía ganar Finales, que se estrellaba una y otra vez ante el arco contrario y que recibía goles en pequeños descuidos, que impacientaba a su público, mutó al Tigres de fe inquebrantable que encuentra en la agonía la medicina para curarse y embriagar a sus seguidores.

Seguramente, desde algún palco del estadio, Barbadillo quizá recordó aquella ida de la Final 81-82 que perdían 1-0 ante el Atlante para remontar 2-1 con una genialidad del "Patrulla" sobre la hora para filtrar el gol de la victoria.

Treinta y cinco años después la escena casi se repitió, cuando el gladiador francés emuló al virtuoso extremo derecho peruano. En un alarde de pundonor y clase, marcó el 2-2.
"¡La, la, lara, la, laaa, Gignaaac!".

Hay empates que tienen sabor a miel. Sobre todo en una Final, cuando el gol de visitante ya no cuenta.

¿Qué habrá dicho Barbadillo al final del partido?

Seguramente que el ADN de los Tigres mantiene su esencia y que seguramente dentro de poco tiempo, así como sucedió con su número 7, los felinos retirarán el 10.
Anuncios