martes, 23 de mayo de 2017

Sonríen muy seguido



Que los jugadores no fueran tan efusivos con el silbatazo final en la cancha del Estadio Caliente tras ganar la Semifinal y que fueran apenas 40 aficionados a la Macroplaza a festejar tiene su razón de ser: Para los Tigres ya no es novedad llegar a una Final.

El plantel y sus aficionados se han acostumbrado a estar en los duelos por el título en esta Época Dorada en la que disputarán su novena Final en siete años, pero sobre todo por lo logrado en los últimos 5 meses, tiempo en el que disputarán su tercer título.

Antes los días en que los Tigres llegaban a una Final eran recordados por años y ahora en menos de medio año ya hay tres fechas importantes en la historia del club.

El inolvidable 25 de diciembre del 2016, la Navidad soñada para los auriazules con el gran regalo de la quinta estrella, obtenida con drama ante el América en penales, luego del gol de Jesús Dueñas al minuto 118:44 que hizo rugir como nunca al Estadio Universitario.

Luego el 26 de abril para el olvido, porque los felinos perdieron la Final de Concachampions en el Estadio Hidalgo, en un tercer intento fallido en obtener el primer título internacional para la institución.

Y poco más de un mes después, el 28 de mayo, se asoma otra fecha para hacer historia, al jugarse el próximo domingo la vuelta de la Final del Clausura 2017.

La visita al Guadalajara será el día en que los Tigres jugarán su tercera Final en apenas cinco meses.

En los torneos largos, por ejemplo, el equipo auriazul jugó Finales en las temporadas 1977-78, 1979-80 y 1981-82.

Y luego, aunque se jugaron dos Finales de Copa, en 1990 y 1996, la espera por otra de Liga fue hasta el 2001 y el 2003, ya en la era de torneos cortos.

La paciencia alcanzó hasta el Apertura 2011, con un título luego de 29 años y a partir de ese año sólo en el 2012 y 2013 no se han disputado Finales.

Es por eso que la euforia ahora normalmente aparece si se consigue ser campeón, no como a inicios de este siglo cuando incluso se festejaba si el equipo lograba el boleto a la Liguilla.

Además de ahorrarse energía en la celebración, la afición felina también ha tenido que hacer ajustes al gasto, pues con cada Liguilla el costo de los boletos aumenta considerablemente. 

Es el precio de tener a un equipo protagonista.
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