lunes, 29 de mayo de 2017

Un cuento con dos historias



Por: Mario Castillejos (29-05-2017)

Siempre me han gustado los cuentos, las historias mágicas, los superhéroes.

Pero las aventuras que más le gustan al aficionado son las historias de amor y de guerra.

Y aunque el cuento más hermoso del mundo dicen que jamás será escrito, yo me pregunto: ¿Qué sería de nosotros sin la ilusión?

Al ver en una cancha a Gignac, Orbelín, Nahuel, Pizarro (el mexicano), Dueñas, Salcido, Aquino, Pulido, Sosa y el resto, es imposible no transportarse a la niñez, donde relatos de hadas nos poseían.

Pero en la industria del futbol, cuando se trabaja con imaginación, intuición y una verdad aparente, se logra aterrizar la historia que las instituciones quieren dar a conocer. Y en este caso, el equipo de Ferretti y Sinergia intentó imprimir hasta el último minuto una aventura titulada "bicampeones".

Las Chivas, simple y sencillamente marcaron cuatro goles en dos partidos a la mejor defensa de la Liga y contra eso sólo se debe aceptar que los actuales campeones plasmaron con categoría los méritos suficientes para alzar la copa.

¿Que no se marcó penal sobre Sosa en la jugada final? Sí, pero antes de esa jugada los de La "U" ya habían perdido la cabeza mostrando una muy mala actitud frente a la parcial derrota.

Y dentro de esta reprochable pérdida de estilo, en especifico, Gignac tiró por la borda la oportunidad de plasmar ante los vencedores y todo un país escaso de buenos ejemplos, el valor deportivo de reconocer cabalmente el resultado final.

No fue el caso de todos, de hecho, "Tuca" mismo junto con otros de los suyos, de mano, felicitaron a cada uno de los vencedores.

En términos generales, el proyecto de Sinergia funciona y funciona extremadamente bien. Aunque sé que desde ayer muchos salieron a magnificar las Finales perdidas frente a las ganadas en los últimos tres años, sobre todo los frustrados que se retuercen cuando ven pasar a un serio contendiente como Tigres.

La victoria del mexicanísimo Guadalajara es una magnífica muestra de lo que puede lograr nuestra nación cuando se propone a competir sin fronteras ni límites ni peros, mucho menos repudios contra quienes llegan de otros países ejerciendo su derecho a trabajar en nuestro México y mejorar así sus condiciones de vida.

Paradójicamente, muchos quieren ver a muchos de nuestros futbolistas jugar en Europa, pero esos mismos reprochan que muchos sudamericanos trabajen aquí. ¿Usted les entiende?

¿Qué sería del futbol sin finales inesperados? Aunque hay finales tristes que también son perfectos. Sobre todo cuando algunos héroes se creen mejor que todos y eso los hace peor que muchos. ¿No cree usted?

PD: Esto es un manicomio donde siempre hay espacio para una locura más. Y necesitamos de mucha locura para aguantar tanta realidad.

Lo escrito, escrito está.
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