lunes, 10 de julio de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 10-07-2017



Futuro asegurado

Óscar Pérez es uno de esos futbolistas tan, pero taaan suertudos, que hasta ya tiene una "jubilación futbolera" garantizada.

Mientras la mayoría de los jugadores tras retirarse deben pegarle a la talacha para ganar unos centavitos y otros poquitos con un poco más de fortuna llegan a los medios de comunicación para mantener los niveles de vida tan altos que manejan mientras patean balones, resulta que el próximo año El "Conejo" no tendrá que estar metiendo su currículum por aquí y por allá porque ya tiene asegurada su permanencia en la estructura del Pachuca.

Ya con 44 años y medio y mientras disfruta su último torneo de aquí al Mundial de Clubes, en diciembre, Pérez ya sabe que se integrará al Calero Center, la fábrica de porteros de los Tuzos y en el que el campeón con los Tuzos el año pasado trabajará codo a codo con otros ex guardametas del club como Alan Cruz y el boliviano Carlos Leonel Trucco, mundialista en 1994.

No me queda la menor duda de que la "pata de Conejo" de Óscar Pérez es de las buenas.

No es primera vez

En Monterrey estalló la polémica hace unos días por algunas acusaciones que se le salieron de control a Walter Gargano, acusando al técnico Antonio Mohamed de haberle pedido "moche" por jugar en su equipo. Días después salió a suavizar el tema y aquí no pasó nada.

Siiiiin embargo, resulta que no es primera vez que El "Turco" se mete en líos con algún jugador, tal parece que su carácter bipolar no termina de crearle problemas en los clubes por donde ha pasado.

Basta recordar la bronca que tuvo en el América con Paul Aguilar al que acusó de haberle faltado al respeto, luego de haber llegado en estado inconveniente, y cuando el lateral se le puso al brinco diciéndole que estaba bueno para reprender, pero no para pregonar con el ejemplo, porque se salía de las concentraciones con gente de su cuerpo técnico de juerga o que también llegaba bastante alegre a altas horas de la madrugada, pues ahí "ardió Troya".

También tuvo un par de conflictos más por ahí con otros jugadores de las Águilas, pero no trascendieron como el de Aguilar.

En Rayados no pudo ocultar también sus diferencias con el portero Jonathan Orozco, quien acabó emigrando, luego de varios problemas que trataron de ocultar y minimizar.

Con Carlos Sánchez la relación no es tan buena como aparenta, pero en fin, una vez que acabe la temporada ya sabrá la dirigencia hacer su balance. Lo cierto es que si alguien tiene broncas en cada equipo que dirige, entonces el problema no son los jugadores ni la directiva, y ahí cada quien que saque sus conclusiones.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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