martes, 1 de agosto de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 01-08-2017



De derechos y monedas

La vida es eso que pasa mientras el Tribunal de Arbitraje Deportivo se decide a dictaminar quién tiene la razón entre la FIFA y la FMF por el polémico grito "eeehhh... puuuto".

Mientras, el organismo rector del futbol internacional se frota las manos ante cada multa, y allá en las oficinas en San Mateo Otzacatipan, Toluca, insisten en que la expresión es sólo para echar relajo, pero también entienden el porqué los obligan a erradicar dicha conducta.

Y es que si la FIFA estuviera tan comprometida con la causa, simple y sencillamente no le habría dado bola a la organización de la Copa Confederaciones y el Mundial a Rusia, un país en el que se reprime de manera extrema cualquier expresión de la comunidad gay.

Diiiiicen que en realidad todo tiene que ver con la política y la plata, como suele ocurrir en este nuestro futbol moderno de cada día. Y es que la FIFA tiene que poner mano dura en ese tema porque es precisamente la comunidad gay el target de muchos de sus principales patrocinadores, quienes no han dudado en alzar la voz ante un grito que consideran que atenta contra esos clientes a los que, sin duda, hay que cuidar, quizá más por los dólares que se gastan en sus productos que por los derechos de su comunidad en sí.

Yo no sé qué tanta razón haya en esto que les cuento, pero de que es una versión que circula por los pasillos más estrechos del bonito edificio de la Fede, se los firmo.

Ayuda divina

Dicen que hay derrotas que suelen humanizar a la gente y eso justo le pasó a Diego Alonso el sábado contra el América.

Me contaron que al técnico uruguayo de los Tuzos lo dejó bastante tocado caer con los azulcremas en la Jornada 2 del Apertura 2017, echar a la basura un invicto de 29 partidos en casa y sobre todo no encontrarle forma ya en dos semanas a un equipo que si bien tiene figuras, no funciona como todos esperaban.

Y ante esa falta de respuestas, en plena calentura tras la derrota, en lugar de salirse a patear puertas, Diego se dio un tiempo para él, para ordenar sus ideas y encontrar paz en la capilla que está justo al lado de la sala de prensa en el Estadio Hidalgo.

Ahí pasó un rato, en silencio, con el rostro descompuesto y las manos juntas; lejos de aquel tipo confiado y con la seguridad de que todo funciona en automático, con un equipo que parecía hecho.

Si acaso Alonso hizo una "solicitud oficial" de ayuda divina, espero que la reciba, porque por la inversión que solicitó el uruguayo para reforzar su plantilla este semestre, la obligación no sólo debe ser dar una buena cara en la Liga, sino evitar un ridículo en el Mundial de Clubes, justo como el que está haciendo el Pachuca en las dos jornadas que llevamos del Apertura 2017.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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