lunes, 28 de agosto de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 28-08-2017



Se apagan rápido

Hace ya cerca de una década que Víctor Mañón cimbró el futbol mexicano al debutar a los 15 años con el Pachuca y que Martín Galván hizo lo propio a sus 14 años con Cruz Azul.

Esas carreras que prometían tanto simplemente se apagaron al paso de los años, al grado de que Mañón hoy juega en la Segunda División Premier con los Loros de Colima y de que Galván riega su talento en el Salmantino de la Tercera División de España.

Eso sí, cuentan que al menos al ex jugador del Pachuca le va muy bien en el plano económico, con un sueldo que no es para nada de Segunda, ya que los Loros de Colima decidieron abrir la chequera para armar una plantilla muy fuerte y por eso no es obra de la casualidad que estén arrasando en el torneo.

Mientras tanto, a Galván no le queda de otra que retuitear todos los comentarios de futbolistas mexicanos famosos que lamentan que en la Liga MX se le dé tanta oportunidad al futbolista extranjero, claro, sin ponerse a ver que por sus errores, como el hecho de meter chicas a las concentraciones, terminó por echar por la borda una carrera que despegó demasiado temprano.

Pumas distraídos

No sé si mis amiguitos de los Pumas anden más distraídos que de costumbre por su cambio de estratega o de plano no sepan que Veracruz está dentro del territorio nacional.

Y es que por ahí me contaron que en su vuelo al Puerto todo el equipo (pero tooooodos, en serio) salieron de desayunar y se encaminaron como niños en excursión con todo y sus mochilitas al acceso de vuelos internacionales.

Así desfilaron decentemente en caracol rumbo a la entrada hasta que en la puerta les avisaron que ésa era para las salidas internacionales y su pase de abordar era para Veracruz, por lo que se fueron, eso sí, muy sonrientes, al lugar que les correspondía.

Ojalá que haya sido la desmañanada (pues el avión salió a las 8 y cachito) lo que les haya afectado para caminar sin sentido en el aeropuerto, si no les tendrán que hacer reaccionar antes de que el torneo se les vaya de las manos.

Las ventajas de no jugar

Cuando se es jugador, pero de los famosos, es todo un martirio caminar por la calle sin que a cada rato se te acerquen los aficionados para pedir autógrafos, mal que no sufre Alejandro Faurlín.

A quienes no identificaron el nombre, les digo que el argentino fue el último refuerzo del Cruz Azul para el Apertura 2017 y por ello no ha tenido los minutos deseados, apenas uno en el encuentro ante León de la Jornada 3, aunque en Copa tiene un poquito más (73).

Para acabarla, el sábado pasado, ante Monterrey, fue el sacrificado que no salió ni a la banca por la regla 9/9, razón por la cual una vez acabado el juego dejó su lugar en el palco y salió del Estadio Azul.

Alejandro se tuvo que abrir paso entre los aficionados ahí presentes y al llegar afuera de la puerta 1 evitó de plano a la multitud que esperaba a ver si Jesús Corona (la figura del partido) salía por ahí.

Mientras todos los aficionados preguntaban por Chuy, a escasos metros Faurlín caminaba como "Pedro por su casa", etiqueta que tendrá hasta que pueda mostrarse o salga del equipo como muchos otros refuerzos fallidos antes que él.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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