lunes, 7 de agosto de 2017

Señales de exclusividad



Por: Mario Castillejos | 07-08-2017

El dirigente, los entrenadores o el jugador, cuando te piden criticar en realidad sólo quieren halagos. Y ése es el impuesto que ellos no están dispuestos a pagar. Al final del día, la distancia entre la verdad y el desencanto termina siendo minúscula, porque como dice Cristiano Ronaldo: "Si Dios no agrada a todos, no les voy a agradar yo".

Por lo pronto, al futbol que plasmaron los Rayados en Tijuana no se le puede poner algún pero. El 3-0 es un falso reflejo de la superioridad que grabaron en la cancha. Aparte de ganar y golear, acuñaron claros signos de exclusividad.

Ahora, Pabon y Hurtado fueron más dúo que solistas, aunque la autoría de la colectividad en los últimos 30 metros fue obra de Funes Mori. Para que dos se pongan de acuerdo, a veces es necesario el tercero en discordia.

La idea toma mucho más cuerpo cuando se agregan Sánchez por derecha y Neri por izquierda. Y aquí es donde el Monterrey logra un "upgrade" táctico con relación a las versiones de los torneos pasados, porque en ataque Neri Cardozo tiene mucho más aptitudes para agredir y mostrarse frente al marco rival que Ortiz.

Si analizamos en retrospectiva a estos Rayados, recordamos que Carlos Barra contaba con Pabon, (equipo que lunáticamente se diseñó para jugar sin un "9" nominal). Luego lo relevó el "Turco" teniendo a Pabon y Cardona. A estos dos se sumó Funes Mori e inmediatamente después formaron un cuarteto con la incorporación de Carlos Sánchez. Y en esta versión Apertura 2017, por lo menos frente a Tijuana, nos presentan un quinteto con la agradable reincorporación de Neri.

Si Rayados lidera la Liga en remates (55) y remates a gol (21), la contraparte y el equilibro es mucho más impactante al sólo permitir 23 disparos con apenas 7 con dirección de gol. De hecho, ante Xolos y Veracruz el nombre de Hugo González sólo aparece impreso en las crónicas cuando se hace referencia a la alineación.

¿Cuántos equipos en esta liga pueden jugar así? Precisamente ésa es la sensación de autoridad que el aficionado rayado viene exigiendo. Autoridad que los mortales no pueden ejercer de lunes a viernes y que sólo desde la tribuna o portando la camiseta su equipo les transfiere.

Señores, queda claro que ganar de manera llana ya no es suficiente. El futbol entra al aficionado por los ojos y no por los oídos. Ya no se trata de cotejar lo bueno con lo malo, sino de minimizar al máximo lo malo. Y ésas son las exigencias de la grandeza. "Turco", lo tuyo es entrenar futbolistas y no a la prensa.

Del otro lado de la Ciudad, los Tigres consiguieron uno de dos resultados inadmisibles: empate. El equipo tuvo profundidad, pisó el área y sus bordes con balón controlado en más de 20 ocasiones, pero hasta ahí.

PD. Lo malo, cuando se finge bueno, es pésimo.

Lo escrito, escrito está.
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