jueves, 21 de septiembre de 2017

Columna San Cadilla Norte | 21-09-2017



Ojalá nos sirva

Las imágenes de lo que provocó el terremoto en la CDMX, Puebla y Morelos las hemos visto en muchos noticieros en la televisión, así como en distintas redes sociales.

Lo que no recuerdo -ni yo ni muchos, creo- es haber visto la respuesta que está dando el pueblo mexicano.

(Dije pueblo, no sus políticos. Ésos no son mexicanos. Son una vergüenza vestida de corrupción).

El mexicano respondió no como se esperaba. No. Ha superado lo que se creía, y no es exageración.

Como ésta es una columna de futbol, tampoco voy a invadir con narraciones de lo que todos sabemos y hemos visto en las distintas plataformas, no.

Lo que aquí quiero evidenciar, pues lo he visto durante estos dos días, desde la desgracia del terremoto, es que "Sí se puede... cuando se quiere".

Y no me refiero al "Sí se puede ayudar y donar", no, pues eso está claro que se puede, sino al "Sí se puede dejar a un lado la camiseta de futbol aunque ésta 'pese' tanto en mi ser".

La enorme ayuda que cada equipo, que cada aficionado, que cada Ciudad y cada Estado está dando a los damnificados del centro del País es una prueba de que los aspectos negativos del futbol (porque los tiene) se hacen a un lado, y los positivos (que es la unión de la gente) salen a relucir.

Va, aunque se lea crudo: los que estamos de este lado (ya sea micrófono o teclado para escribir) podemos ver y palpar diariamente lo desagradable que son los pleitos entre aficionados (Tigres y Rayados), o entre regiones (capitalinos contra regios, tapatíos contra regios, capitalinos contra tapatíos, o cualquier otra ciudad contra otra cualquiera).

Los regios no bajan a los capitalinos de "aficionados de equipos chilangos inflados, que no llevan gente al estadio y mal educados", y los de la CDMX se cansan de describir a todos los del interior de la República como "provincianos" y "aficionados de pueblo de equipos chicos", y así muchos calificativos.

El capitalino pelea con el resto, pues se siente superior sólo porque vive en la CDMX, así como el regio se siente que es de otro planeta, que México no lo merece, que sus equipos son lo mejor del País y se lo restriegan en la cara a los demás, y el tapatío se mete donde puede para también colocarse en el mapa de la discusión.

Es tanto el pleito y las mentadas que hay ya en el futbol de aficionados, que parecemos de países distintos peleando siempre.

¿Que por qué cuento esta realidad de los aficionados mexicanos?, pues por el giro de 180 grados que se ha visto en estos dos días cuando el balón no está en juego.

Cada equipo ha ayudado con centros de acopio. Cada ciudad ha hecho, todos por igual, su parte. Todos: Jalisco, Tamaulipas, León, Veracruz, Coahuila, Tijuana, Nuevo León, todos. Sin excepción.

Yo les diré lo de aquí, de nuestro Monterrey.

Ojalá nos sirva

Es increíble el número de centros de acopio que se han formado.

Esos aficionados que tanto han peleado contra los capitalinos y que han recibido desprecio de éstos, se olvidaron de todo y los han apoyado.

¿Que por qué resalto eso?, porque como dice en ambos encabezados: "Ojalá nos sirva".

Aficionados de Tigres y Rayados, incluso hasta unidos, juntando víveres y dinero.

Por todas partes vimos centros de acopio. Los equipos hicieron los suyos. Jugadores mismos de ambos cuadros trabajando en la recolecta.

Aldo De Nigris en su sitio, otros jugadores en el suyo, aficionados que tienen poco organizando, y así cada uno.

Y aquí viene mi pregunta...

¿Por qué sí se puede desear el bien, hacer sacrificios, unirte con el rival, y todo lo que hemos visto para ayudar a otras personas, y cuando se trata de futbol cancha hasta hay golpes sólo porque no perteneces a mis colores?

Insisto en el encabezado: "¡Ojalá nos sirva!".

Vi en Twitter ayer lo que jamás había visto:

Aficionados de Tigres dando RT a lo que publicaba Rayados.

Aficionados de @Rayados dando like, comentando y también dando RT a lo de @TigresOficial.

Cuando yo escribía tuits resaltando algo de Tigres, aficionados Rayados comentando y felicitando a los de camisa amarilla, y del otro lado igual.

Hubo americanistas y Pumas que aplaudían lo hecho por los aficionados de acá. Ponían que no tenían palabras para agradecer lo que estaban viendo de la afición regia.

"No mames, y yo que tanto les decía 'pinches regios codos'. Qué equivocado estaba, perdón", puso un capitalino en un tuit y siguió en el otro.

"Soy de Pumas, pero neta que nomás de ver lo que están haciendo aunque los despreciemos a veces, de verdad que mis respetos, regios".

Así leí varios tuits de capitalinos que no encontraban palabras para agradecer tanto y tanto apoyo.

"Y uno que pelea tanto porque le vamos a otro equipo. La verdad no lo vuelvo a hacer", puso un tuitero con el avatar del América.

Insisto en el encabezado: "¡Ojalá nos sirva!".

Sí, ojalá esta desgracia nos sirva para que de ahora en adelante la pienses dos veces si vas, tú capitalino, tildar de pueblerinos y equipos chicos a los regios o tapatíos o poblanos.

Y ojalá tú regio dejes de, por una camiseta, sentirte más, pues recuerda cuando en el huracán "Alex" de todos los Estados recibiste ayuda. De todos.

Ojalá nos sirva para que cuando quieras -por Twitter o Face- insultar o burlarte con memes de otros aficionados -incluso regios contra regios-, te venga a la mente que un día puedes recibir de él ayuda en desgracia cuando más lo necesites.

Ya nos dimos cuenta -con lo que estamos ayudando cada quien- que somos personas muy grandes, y que burlarte y sobajar te hace pequeño.

PD: Esta desgracia... "¡Ojalá nos sirva!".

Mail: sancadilla@elnorte.com
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