lunes, 4 de septiembre de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 04-09-2017



Un yerno de 10

El mal clima de los últimos días no perdonó ni a Tomás Balcázar, abuelo del "Chicharito" Hernández, quien el pasado viernes arribó al Estadio Azteca acompañado de toda su familia, incluido su yerno, Javier "Chícharo" Hernández.

Me contaron que Don Tomás, quien necesita de una silla de ruedas para desplazarse, le batalló bastante para subir a su palco, sobre todo porque un par de fugas de agua fueron un auténtico obstáculo a la hora de subir las rampas hacia el nivel donde se encontraba su localidad, al grado de que una especie "carrito de las desgracias" tuvo que ir por él para llevarlo a su lugar.

Con la lluvia en sus cabezas, el resto de la familia Hernández Balcázar andaba tan apurado por llegar a sus lugares, que casi se les olvida la silla de ruedas de Don Tomás, hasta que "Chícharo" papá se dio cuenta y se fletó como los grandes el resto de las rampas cargando la silla.

Pero eso no paro ahí, porque después de la victoria del Tri, las familias de los jugadores bajaron de nueva cuenta por las rampas para ir a la cancha, y otra vez el yerno de Don Tomás tomó el trabajo pesado de llevar la silla de ruedas para esa zona, batallando con varias escaleras y sin dejar que nadie le diera una ayudadita pese a que se la ofrecieron... ¡Eso es amar al suegro!

Jalón de orejas

Vaya que el miércoles pasado hubo alguien que se llevó más regaños que los jugadores de Tigres tras haber perdido el juego de Copa MX ante Cruz Azul de último minuto y fue el personal de emergencias del Estadio Azul.

Les cuento que el comisario del duelo se tomó un buen rato para jalarle las orejas tanto a los camilleros como al conductor del "carrito de las desgracias" y todo por no actuar de manera rápida tras el golpe que se metió el jugador de cruzazulino Víctor Zúñiga, quien se dio en la cabeza al inicio del segundo tiempo con un banco ubicado afuera del campo, del cual se salió tras buscar un balón.

Luego de que Zúñiga no se levantó tras el guamazo, el cuerpo médico celeste corrió a la zona, pero los camilleros se quedaron mirando y hasta un bueeen rato después se dignaron a ir por el jugador, al que llevaron a la banca local, todo ante la mirada del conductor del carrito.

Por ello, el comisario se tomó su tiempo para darle una regañiza "marca llorarás" a ambas partes, tan fuerte que de seguro se acordaron cómo les iba en sus años de infancia cuando se portaban mal.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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