jueves, 21 de septiembre de 2017

Homenaje a los héroes



Por: Mario Castillejos | 21-09-2017.

Manos encalladas, brazos sincronizados, cabezas sin cascos protectores, pañuelos cubriendo bocas, jóvenes, mujeres, estudiantes, oficinistas, obreros, padres, madres, hijos, rostros comunes de tonalidades mestizas, morenos, blancos que, sin medir consecuencias, mucho menos notoriedad, transformaron sus deseos en realidad y sus ideas en hechos.

No hay nombres, no hay "selfies", nadie busca "likes" ni mucho menos adeptos en las redes sociales. Aquí, el México del infortunio, el de la desigualdad, el de la pobreza, es un campo de batallas donde se gestan héroes.

Sí, señores, la siempre suma de pequeños empujones de los miles de mexicanos honrados, que aún están en las calles afectadas ayudando, es lo que nos hace grande como país.

Aquí no caben las aptitudes deportivos, los goles apoteóticos, los galardonados encuentros. Aquí no hay camisetas con nombres en las espaldas repletas de costosísima publicidad.

Aquí es un campo de corazones, de sinceros sentimientos, donde no existen los trofeos, mucho menos fortuna.

Doce horas antes de la catástrofe, paradójicamente, tres de nuestras supuestas glorias futboleras ("Zague", Cuauhtémoc Blanco y Hugo Sánchez), en un programa de futbol se quejaban que los clubes donde cobraron y bastante les debían un partido de homenaje por su trayectoria.

El mismo Hugo apuntó que a él no se le hizo justicia cuando le impidieron despedirse jugando un par de minutos en el Mundial de Francia 98. Y luego agregó: "Las personas (como yo) sí estamos por arriba de las instituciones", sopas "Don Ego".

¿Y hoy, qué pensarán estos grandes ex futbolistas cuando ven una masa de rostros desconocidos, de manera desinteresada, salvar vidas poniendo las suyas en peligro?

Hugo, "Cuau", "Zague": "No hay héroe en solitario; los actos sublimes están determinados siempre por el entusiasmo de muchos", es algo de lo que dijo Eliphas Lévi, escritor francés.

¿Quiénes se merecen en este nuestro México un homenaje? Ésos que ni siquiera saben que se lo merecen.

PD. México es un país de sentimientos, donde si los corazones pensaran dejarían de latir.

Lo escrito, escrito está.
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