lunes, 23 de octubre de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 23-10-2017



Se va la fe

Cómo es el futbol y la vida que una declaración "desafortunada" puede mover las estructuras que parecían más sólidas.

Hasta hace no mucho había quienes se regodeaban con el buen momento que vivían mis compadres de Cruz Azul. Hoy ya forman parte de una guerra que podría dejar a varios muy mal parados.

Por ahí me contaron que hubo más de un directivo y jugador que quedaron bastante tocados con las declaraciones de Paquito Jémez, quien cuestionó los tintes de grandeza de los de La Noria, después de caer 3-0 ante Lobos BUAP.

Esas declaraciones calaron fuerte porque el grueso del equipo y la directiva saben que Jémez no durará en el conjunto celeste más allá de este torneo, eso sin considerar que todos apostaron por cobijar al DT cuando llovían trancazos y criticas por todos lados.

Si bien ya sabían que el entrenador español tenía formas complicadas de afrontar las malas rachas, esa declaración fue más allá.

Uno que anda preocupado es Eduardo de la Torre, principal apostador por el proyecto de Paquito y quien, de no clasificar a la Liguilla con los de Azul, empezaría a bailar las calmadas, al igual que varios jugadores.

Ojalá los celestes recuperen pronto el buen ánimo, porque no sería raro que otra buena limpia viniera al final del torneo.

Rebajan a CU

Entre los pendientes que deberían aparecer en la agenda de Rodrigo Ares de Parga esta semana, un jalón de orejas para los grupúsculos de animación de la Cabecera Norte del Estadio Olímpico Universitario vendría muy bien.

El inmueble felino era uno de los últimos reductos que eran inmunes al nefasto grito contra los porteros rivales y por muchos meses la banda de Pumas se ha sentido orgullosa de que en su estadio no se cae en esta malsana práctica que tantos dolores de cabeza le ha dado a la Federación Mexicana de Futbol.

Sin embargo, esas porras y algunos tipos que se colocan abajo de ellos en planta baja, apenas se topan con un arquero que pierde tiempo, como sucedió ayer con Hugo González, y empiezan a tirarle el gritito famoso, rebajando al Olímpico Universitario al nivel de otros estadios donde esta práctica es algo cotidiano.

Pocas cosas son las que le quedan a Pumas para sentirse orgullosos este torneo y son sus porristas los que están dando al traste con él... Aunque a fuerza de ser honestos, los jugadores auriazules también se merecen su jalón de orejas por esta situación, pues su ineficacia para anotar es la que provoca que se llegue a ese momento del partido en que el visitante tiene un gol de ventaja y su portero empieza con marrullerías, desencadenando el susodicho "¡Ehhhh... puto!"

Mail: san.cadilla@mural.com
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