viernes, 27 de octubre de 2017

Columna San Cadilla Reforma | 27-10-2017



'Atado' a un sentimiento

Había una vez un jugador chileno que sorprendió a propios y extraños al llegar a cierto equipo de la Liga MX, donde su incuestionable talento pronto contrastó con la escasa calidad de sus compañeros y de su entrenador, al grado de que con unos cuantos goles, todos ellos muy valiosos en la suma de puntos, se hizo un "semi rey" para la tribuna, a la par de que su directiva le daba un trato precisamente de eso, pese a ser un club sin mucha lana.

De entrada, le cumplieron el capricho de irse a vivir a una lujosa zona, lejana a su lugar de trabajo, y entre sus prestaciones estaría incluido el pago de la renta de un amplio (muuuy amplio) departamento en unas torres de aquella zona al poniente de la ciudad, aunque lo más importante es que, según cuentan, su salario es alto, muuuy alto. Un cuate que sabe de esas cosas está segurísimo de que está entre los 10 mejor pagados de la Liga MX.

Pero lo que pocos sabían cuando este talentoso atacante llegó a México es que en su equipaje traía un historial de lesiones que no tardaron en salir de la maleta para hacerle miserable la vida (y la de su equipo... y la de sus fans). Así como impresionó con sus goles y su entrega en sus primeros meses en el País, pronto se fue a la congeladora por culpa de esas lesiones.

Después vino una oleada de versiones de que se iba a ir, quesque porque le quedaba chica la Liga MX y él salió a decir que su decisión era la de quedarse hasta ser campeón (o morir de viejo, lo que ocurriera primero)... pero resulta que su salida no depende tanto de su voluntad ni de la del club.

En Europa tienen una especie de "seguro anti historiales de lesiones" y cuando negocian la llegada de un futbolista con un expediente como el de nuestro amigo, pasan dos cosas: primero, lo ponen a prueba cierta cantidad de tiempo, de modo que si se les quiebra durante ese periodo, pues va para atrás el contrato, y segundo, las transacciones para jugadores con "historial de lesiones", si es que el club comprador se anima a correr el riesgo, son por cantidades menores a lo que se paga por un jugador que llegue limpio.

La cuestión es que diiicen que nuestro jugador chileno fue comprado para la Liga MX como "jugador limpio" y se gastaron una lanota que no habría forma de recuperar si decidieran venderlo, porque el "historial de lesiones" haría que su valor fuera un "poco'" inferior al exterior.

Si le consiguieran destino en Europa, sería perdiendo dinero, algo de lo que no se pueden dar el lujo, pues es justo lo que hace falta.

Por ello, en esta historia, la relación está destinada a perdurar hasta que Nicolás recupere su valor con títulos y miles de goles, o cuando se retire... lo que suceda primero.

Mail: sancadilla@reforma.com
Anuncios