domingo, 1 de octubre de 2017

Individualidades sacan la chamba



Por: Carlos Bianchezi 'Careca' | 01-10-2017

Las Chivas, con un solo partido ganado y un futbol que no le alcanza ni se acerca a lo logrado en la temporada pasada, fue más que Tigres en el primer tiempo gracias a lo poco que propuso el equipo local.

Las Chivas le robaron la pelota a Tigres, pero al acercarse al área de Nahuel les faltó claridad.

Al ver lo rápido que recuperaban el balón, la facilidad y solvencia que jugaban en la media cancha me quedaba imaginando como jugarían los Tigres con un técnico propositivo como lo es Matías Almeyda.

Regalando la pelota al rival o no, proponiendo o no, agradando o no, funcionando colectivamente o no, esos Tigres encuentran en los pies de sus individualidades la manera de sacar la chamba adelante, podría ser mejor y más agradable, pero con eso están contentos casi todos.

El Guadalajara, por su parte, no ha cumplido con el papel digno del actual campeón y sin fuerza ofensiva se fue perdiendo en la cancha y prácticamente se despide de la Liguilla, creo que una de las peores performances, en torneo regular, de un equipo después de haber levantado el título de campeón.

Otra vez el arbitraje tuvo una destacada actuación, por malo, no marcó un penal más claro que el sol sobre Gignac y señaló uno sobre Valencia que no era. Ya casi nada me sorprende en nuestro futbol.

Lo que sí me sorprendió fue lo mal que jugó Monterrey, aun así estuvo a dos minutos de ganar, lo que creo yo sería algo injusto.

El Querétaro aun siendo local pintaba como un adversario que contaba con pocos argumentos para romperle la racha invicta a Rayados.

Sabedor que el futbol no suele perdonar a los equipos que piensan que la camiseta es más poderosa que la actitud y la entrega, y que cuando la soberbia entra por puerta los buenos resultados pueden huir por la ventana, en esta ocasión el deporte de mi vida se vio bastante noble con las rayas.

El Monterrey dio un muy mal primer tiempo, uno de los peores en lo va del torneo, su poca movilidad e intensidad estuvo acompañada por una descoordinación no vista antes y poco generó frente al arco rival defendido por Tiago Volpi.

Los Gallos, con una tremenda presión, se fueron a los vestidores con la ventaja mínima en el marcador, con méritos pero sin jugar un buen futbol y el Monterrey se despidió de los primeros 45 minutos con una pasividad que de no cambiarla su invicto corría serios riesgos.

La segunda mitad arrancó candente, los Rayados empataron y dieron signos de que la historia sería diferente, pero vaya decepción, nada cambió salvo el marcador final.

¿Recordarles que todavía no han ganado nada podría ayudar en algo?
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