lunes, 9 de octubre de 2017

Inmortal



Por: Mario Castillejos | 09-10-2017

La frustración emocional que produce el futbol, induce a tomar decisiones de risa como la que tomaron los dirigentes de la AFA cuando se les ocurrió organizar el partido contra Perú en La Bombonera de Boca Juniors, como si el cambio de escenario fuera a provocar lucidez en el deteriorado juego de la Selección de Argentina.

Para el jueves en la noche, la cábala sólo agravó las cosas. Luego, los expertos y algunos entrenadores frustrados, volvieron a debatir sobre sistemas de juego, viles formaciones, como también lo hacen los nuestros en México cuando critican, creyendo que los sistemas tienen vida propia y es algo construido para cualquier jugador.

El anhelo desesperado del éxito sumado a cavernícolas rivalidades, ha enfermado a todos.

En la Ciudad de Monterrey, por ejemplo, muchos aficionados, incluyendo periodistas, salieron a crucificar a dos ex jugadores de Tigres (Claudio Núñez y Héctor Mancilla) porque portaron emblemas de Rayados en una práctica previa a la despedida de Aldo De Nigris.

Luego, los dirigentes del Santos le prohibieron a Osvaldo Martínez y Jonathan Orozco jugar en el mismo partido con el uniforme de su ex equipo.

Y por si esto fuera poco, en el BBVA mejor optaron por no mencionar en el sonido local el nombre de los dirigentes que estaban en el festejo (Jorge Urdiales, Tonatiuh Mejía, Luis Miguel Salvador y José González Ornelas), por aquello de que unos fueran ovacionados y otros silbados, como pasó cuando los 50 mil asistentes le rindieron impresionante culto a Vucetich y música de viento a Mohamed.

Dicen que después de ver semejante muestra de cariño hacia el entrenador con más títulos en la institución Rayada, les recomendaron a ambos entrenadores no pararse en las zonas técnicas para no provocar más manifestaciones hacia sus personas.

Vaya usted a saber, pero lo mejor de esta Fecha FIFA, fue la comunión que se vivió por parte de la sociedad Rayada para con sus ídolos.

Sin lugar a duda que la persona de Aldo De Nigris convocó todo una tormenta de nobles sentimientos, sellando la fiesta con el tributo que su hijo Aldo Patricio le rindió al tío Antonio cuando el sobrino lo emuló tras marcar gol, con una mano en el banderín de córner y con la otra levantando el extremo inferior del short.

Aldo, todo jugador profesional vive con la esperanza de ser un recuerdo.

Ser Rayado fue tu misión y lo seguirás siendo por muchos más años de los que te imaginas, porque ahora eres de esos... sí, de ésos que nunca mueren.

Por más que el futbol te quiso devorar en pedazos, no pudo.

Te mando un abrazo junto a mi admiración.

Lo escrito, escrito está.
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