jueves, 2 de noviembre de 2017

Nuevas potencias



Por: Mario Castillejos | 02-11-2017

Hoy, el dirigente razonable se adapta a la industria del futbol; el irrazonable se aferra al pasado, a lo sentimental, a lo primitivo, a las épocas donde se jugaba por amor y se era directivo por cariño. Sin embargo, el futbol no tiene corazón y, para ser francos, nunca lo ha tenido.

El destino me ha dado la oportunidad de conocer a casi todos los que cimentaron lo que hoy es Tigres y el Monterrey. Del entusiasta Dr. Carlos Canseco, los apasionados Don Lorenzo Garza Sepúlveda y Don José Rivero Azcárraga, el siempre prudente Don Ramón Cárdenas Coronado, los atrevidos Alberto e Ignacio Santos, el seductor Luis Eugenio Todd, hasta llegar a los globalizados Alejandro Rodríguez y José González Ornelas.

En los últimos 15 años, el futbol se adaptó a la tecnología, la mercadotecnia, la ingeniería financiera. Y fue secuestrado por todos los medios de comunicación: prensa, radio, televisión, internet, junto a los peligrosos tentáculos de las redes sociales.

En el proceso, el futbol pasó a ser un negocio planetario que explota la emoción, que necesita de héroes y al que ya no le alcanza el resultado para seducir, como apunta Jorge Valdano. Un juego que nació en los barrios, ahora es controlado por ricos.

Fiel al neoliberalismo, le vuelven a robar más a los más necesitados, pero, en fin, todo es por el negocio que ya no tiene fronteras.

Alrededor de esta realidad, pero en contra de las percepciones envasadas en cubos llenos de cenizas, los seguidores del América, Guadalajara, Pumas y Cruz Azul se niegan a aceptar que Tigres como Rayados son las nuevas potencias del futbol nacional.

No voy a entrar en debate cuando el hecho es irrefutable. El pasado es cosa muerta.

Para lograr y mantener esta posición, el papel de las empresas rectoras -Femsa y Cemex- fue, es y será fundamental.

Del juego al negocio, nadie en este País calculó el alcance de cómo lo hicieron estas dos empresas. Con visión global y reconocida gestión administrativa, en menos de 10 años se volvieron expertos en el juego. Pero ahora el reto es mucho más complicado, porque entre llegar y sostenerse, las reglas cambian.

Y creo que ambas compañías están cometiendo el mismo error: no han preparado una nueva generación de dirigentes para los siguientes 15 años. Y si los van a importar, ya se les está haciendo tarde.

Si la industria del futbol continúa desarrollándose por los mismos cauces, la especialización, de manera ineludible, irá en aumento. Los dirigentes serán considerados cada vez más, no como individuos, sino como la personificación de la función. Y ni Alejandro Rodríguez ni José González Ornelas son inmortales. ¿No cree usted?

PD: "El pasado es un prólogo", William Shakespeare.

Lo escrito escrito está.
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